jueves, 17 de diciembre de 2015

Idiofascismo y Anticientifismo: Histeria y estupidez ante el declive del capitalismo Industrial



Cada vez es más evidente el cambio de estrategia, y el contraataque del pensamiento económico imperante frente a las alternativas germinales que van postulándose como intentos de recambio o viabilidad frente a su inevitable decadencia. Este contraataque, consciente de la imposibilidad de mantener el formato actual (crecimiento y globalización) por imposibilidad física, se adapta y empuja hacia otras formas de perpetuar su dominación en un contexto de decrecimiento y retorno a lo local.

El crecimiento económico y el imperio del mercado han sido, y todavía son los pilares de la civilización capitalista industrial globalizada. Pilares que son dogmas, incuestionables en los medios de masas y ante la opinión pública, como bien enmarcó una de las promotoras de este sistema, Margaret Thatcher, “there is no alternative” (no hay alternativa), y en eso se ha ido trabajando, acotando el imaginario colectivo hacía una mercadolatría en la que los propios mercados proveen sabiamente, en virtud de la consecución del sacrosanto crecimiento económico. Una de las patas que sustentan este mito de civilización es el del progreso, lineal y unidireccional, hacía delante y hacia arriba, basado en el avance tecnológico como solución a todos los problemas y disfunciones que pueda causar una naturaleza de la que se nos ha separado y alienado. Un progreso tecnológico desligado de la realidad física, independiente de la disponibilidad energética y de recursos minerales, fruto de un ingenio humano que según este dogma, no conoce límites. 

Bajo esta ideología tecnócrata de mercado, subyace el antropocentrismo, que pone al ser humano, concretamente al hombre, en el centro de todo, girando a su alrededor el resto de la existencia. También encontramos, un profundo desconocimiento y desprecio de la ecología, y con ello de los ecosistemas que sustentan la existencia de todos los seres vivos, incluido el ser humano. Con desprecio e ignorancia, no es de extrañar el estado actual de degradación del planeta, tanto los ecosistemas, como el sistema climático se encuentran bajo un forzamiento sin precedentes, que empuja a grandes sufrimientos a la mayor parte de la biodiversidad, incluyendo al género humano.


Reacción y sombra del Mercado


Podemos observar una tendencia en aumento en el argumentario de establishment económico, de sus seguidores y de parte de la sociedad que continua con una suerte de Síndrome de Estocolmo. Esta tendencia es el ataque y acusación dereligión o secta a la comunidad científica, o al menos a la parte contestataria que cuestiona la posibilidad de continuar creciendo, habla de límites biofísicos, desigualdades crecientes y necesidad de cambio paradigmático de cara a evitar los peores escenarios de un colapso civilizatorio y ecosistémico ya en marcha.

Esta reacción puede que sea simplemente una proyección de la propia sombra del sistema, sombra en un sentido jungiano, es decir, lo que el sistema esconde es lo que utiliza como arma arrojadiza contra quien le cuestiona con bases sólidas. Resulta irónico e incluso ridículo que se acuse de religión a la ciencia, y más viniendo de aquellos que creen en el crecimiento económico perpetuo y el progreso material en un planeta finito.


Estos ataques se caracterizan por su histerismo, su irracionalidad y la bajeza de sus argumentos, con la intención de apelar a la rabia, a la reacción como válvula de escape, frente a la reflexión, la aceptación y la consciencia de la complicada situación que vivimos. No es sencillo, ni agradable enfrentar y digerir el contexto actual, realizar la diagnosis y frente a la crudeza, seguir adelante, construyendo alternativas. Lo sencillo es culpar  únicamente a agentes externos, como minorías, y no comenzar cambios profundos, que requieren derruir constructos mentales y psicológicos que todas las personas tenemos al haber crecido en un sistema, que ya no se sostiene, y al que la mayoría se apega como única posibilidad.

Prueba del triunfo de este discurso estúpido, simplista y culpabilizador excluyente es el auge de personajes como Donald Trump, multimillonario que se postula como candidato republicano para las elecciones generales que tendrán lugar en los EE.UU a finales de 2016. El núcleo del decadente imperio elegirá nuevo consistorio, y se pondrá a prueba la cuestionable madurez de su sociedad para enfrentar los grandes cambios que estamos viviendo. El discurso xenófobo, negacionista climático, patriarcal, rancio e inmovilista de Trump, exponente y caricatura del republicano,  anticientífico, tradicionalista y soez, gana enteros en la carreraelectoral, que en la otra cabeza del bipartidismo yankee, el partido demócrata, no parece estar tan claro, habiendo una posibilidad aparentemente decente como sería Bernie Sanders. El tiempo dirá quien toma las riendas del jinete desbocado en el que se está tornando y tornarán los EEUU.

Mientras tanto, en la Unión Europea se planifica un cuerpo militar-policial supranacional con la intención de blindar las fronteras externas, para seguir avanzando con ímpetu hacia el autoritarismo, acentuado tras los atentados acontecidos en la capital francesa. Al mismo tiempo, la miseria y la exclusión se disparan en todo el mundo, y el avance y empeoramiento de los conflictos por la lucha y acceso a los recursos energéticos se hace más tangible.

En este contexto, presumiblemente veremos como el optimismo por el progreso material característico de la tecnolatría capitalista avanza hacia su opuesto categórico (que no cualitativo), el anticientifismo reaccionario, conforme la degradación social, ambiental y climática vaya profundizándose fruto del antropoceno.  Estos cambios de fase entre opuestos complementarios son un patrón muy repetido en la naturaleza, y muy observado por el pensamiento oriental, simbolizado con el conocido Yin-Yang.


El idiofascismo, con base en la perpetuación de la ignorancia y brutalización de la sociedad en beneficio de una élite que guarda el conocimiento para su propio beneficio, mientras alimenta con desinformación y manipulación a una sociedad embrutecida que se niega a mirar a la cara a los problemas reales que enfrentamos como civilización. Masa social que se niega a hacerse responsable, pastoreada por auténticos déspotas anticientíficos y populistas que culpabilizan a minorías, apuntando y descargando la rabia sobre ellas, a fin de perpetuar su estatus dominador. El idiofascismo de la mano del neofeudalismo corporativo con tratados como el TTIP, de la estandarización social y el sometimiento y destrucción del medio ambiente, como huída suicida hacia delante.


Puntualizar que la ciencia, fruto de la experimentación y observación, no es más que el reflejo de nuestros sentidos, es decir la percepción de la realidad que tiene lugar en nuestro mente de simio erguido, y que por lo tanto no son verdades absolutas e inamovibles, sino pistas de por donde van los tiros, racionalización de la realidad que podemos percibir como seres humanos. La ciencia es muy importante, pero no la única fuente de conocimiento de la realidad.  El dominio absoluto de la razón ha obnubilado nuestro avance errático hacia un precipicio cuya profundidad nos es desconocida, pero la renuncia y abandono de la misma nos condenaría sin remisión a la desaparición como especie. Por ello, se hace necesario complementar la razón científica con la intuición propia del misticismo oriental, como apunta de forma soberbia Fritjof Capra en su “Tao de la física”, de cara a la gestación de un nuevo paradigma que permita, si las circunstancias lo permiten, que la humanidad perdure como tal, y no como un engendro oscuro neomedieval, que incremente el sufrimiento y la dominación entre seres humanos y para con la biosfera.

En un marco de declive de recursos físicos, el único recurso infinito es la estupidez humana, y las vacunas  frente a su hegemonía la pedagogía, la solidaridad, la compasión, la humildad, el espíritu critico, y la autocontención. Sembremos a nuestro alrededor, luchemos con sobriedad y energía hacía la edad adulta de la humanidad, frente a las inercias sistémicas que nos empujan desde la adolescencia de nuevo hacia la infancia, como si eso fuese posible posible sin perecer en el intento.

martes, 17 de noviembre de 2015

“Ismael”: Revisión de mitos que cimientan nuestra civilización



Una buena amiga y compañera de la Red de Transición me recomendó leer “Ishmael”, de Daniel Quinn, y dado que me ha resultado una maravilla su lectura, me gustaría dedicar una reseña al libro en cuestión, para que llegue a más personas.

No soy demasiado amigo de las narrativas, pues en la inmensa mayoría de casos simplifican en exceso, ocultan variables importantes siendo tendenciosas y enmascaran la complejidad de la realidad. Pero el caso de “Ismael” es diferente. En este libro,  el autor desmonta los mitos del modelo de civilización que se gestó hará unos 8-10 mil años, y que actualmente domina el globo, y se esfuerza por erradicar las muy minoritarias visiones de la vida y cosmologías sobre el ser humano y la naturaleza que difieran de la suya.

El libro tiene un argumento sencillo sobre el que a través de un diálogo socrático entre el protagonista, y un gorila, Ismael, van adentrándose en una critica profunda sobre el modus vivendi del ser humano actual en su mayoría, causa profunda del estado ruinoso de nuestro mundo y el creciente riesgo de extinción de la humanidad y gran parte de la biodiversidad con la que cohabitamos.

Nos remite al análisis de las mitologías no escritas que cimientan nuestra civilización, basada en la dominación de otros seres humanos y del resto de especies que se topan en el camino, en la expansión ilimitada, en la transmisión del conocimiento técnico, para mejorar las herramientas y acciones para controlar y “mejorar” la naturaleza, considerada como un caos sobre el que el ser humano ha de poner orden y mantenerla a raya.

Frente a esta mitología presente y en auge a lo largo de los últimos diez mil años, en la conversación entre primates se trata otra perspectiva, la que permitió al ser humano vivir sobre el planeta sin extralimitarse durante decenas de miles de años, sin poner en riesgo su propia existencia, conviviendo en equilibrio dinámico con otros animales, plantas y otras formas de vida. Una mitología basada en la autocontención, en la coexistencia, en la transmisión de conocimiento necesario para el cuidado y bienestar de las personas. Considerándose estas sociedades parte de la naturaleza, y a esta como algo perfecto y ecuánime, donde gracias a su frugalidad se podía vivir de forma cómoda y sencilla.

Nos habla de la “Madre cultura”, que desde que nacemos nos alecciona sobre mitos propios y nos hace rechazar y ridiculizar los propios del equilibrio natural con diferentes falacias muy extendidas. Una cultura antropocéntrica, que separa al ser humano del resto de seres vivos, dándole un papel de “elegido” para transformar a la naturaleza, para discernir entre el bien y el mal, eligiendo que especies merecen vivir y cuales no, conservando y priorizando aquellas de las que puede extraer beneficio para si mismo, en detrimento de la biodiversidad.

Biomasa terrestre de Vertebrados: Verde animales salvajes, azul animales domesticados y rojo humanos. Fuente: Paul Chefurka


Se explica como esta cultura e ideas nos llega de todas partes, comenzando por mitos como la revolución agrícola del neolítico, presentada como un salto evolutivo, algo presuntuoso y erróneo, que eleva al ser humano a la categoría de dioses, que pueden mejorar el funcionamiento de la propia naturaleza que abastecía a todas las especies.

Nos remonta a una revisión de uno de los mitos más populares de nuestra civilización, el de Caín y Abel, hijos de Adán. Caín, simboliza a lo que llama los “tomadores”, es decir nosotros, los agricultores, dominadores de la naturaleza, en avance constante por imposición de su forma de vida, por su necesidad de alimento por su crecimiento poblacional en detrimento de  otras especies a las que elimina y desplaza, al ser la especie elegida por los dioses. Abel simboliza a los “dejadores”, la estrategia que el ser humano siguió por cientos de miles de años durante su evolución, basada en tomar del ambiente lo necesario para vivir, sin acumular y sin erradicar a otras especies, formando parte del equilibrio de las redes de vida. En la interpretación vigente, errónea, no se cuenta la historia desde el punto de vista de los pueblos semíticos, que eran pastores nómadas, como denuncia de las agresiones de los “rompe-suelos” del creciente fértil, iniciadores de la corriente de los “tomadores”.

Este mito, reinterpretado, refleja un antes y un después en la historia de la humanidad, a partir del cual, el ser humano deja de vivir en el “jardín del Edén”, es decir, de ser forrajero o cazador-recolector, para pasar a ser agricultor, y a tener que vivir “del sudor de su frente”. El cambio o enfrentamiento entre estrategias de vida viene dándose desde entonces, con un avance constante de los tomadores en detrimento de los dejadores.

Según el autor, la evolución de la vida comienza a detenerse progresivamente conforme con el avance de los tomadores, pues cada vez más, los impactos de los modos de vida de las sociedades humanos interfieren e interrumpen los equilibrios naturales que dieron lugar a la evolución natural, y que nos llevan al estado actual de sexta extinción masiva con ritmos acelerados de pérdida de biodiversidad.

En el libro, Quinn cuenta que los dejadores no excluyen formas de agricultura, y como ejemplo habla de pueblos indígenas de América del Norte que alternaban ambos modelos en función de sus necesidades, pero sin extralimitarse ni destruir su territorio ni la vida que en el habitaba.

Los protagonistas se encuentran a raíz de un anuncio en el periódico que dice:

“MAESTRO busca alumno.
 Ha de tener verdadero deseo de salvar el mundo. Presentarse personalmente.”

Bajo esta premisa fluye el diálogo, concluyendo que, la humanidad se encuentra en una encrucijada, en la que cada vez la ventana de oportunidad para evitar su propia autodestrucción se reduce a pasos acelerados, ha de cambiar de forma radical su forma de ver el mundo y de interactuar con la naturaleza a la que pertenece, y para ello, debe de mirar y aprender de las pocas sociedades “dejadoras” que todavía perduran.


Posiblemente, esta transición hacia formas de vida “dejadoras” necesite no solo del saber indígena, sino también alternativas como la permacultura, la gestión holística, estrategias semi-nomádicas, cambios de dietas en base al conocimiento acumulado y en general estrategias mixtas basadas en la reinserción y aterrizaje de emergencia del genero humano dentro de los equilibrios naturales, si es que todavía es posible algo así. En nuestras manos está intentarlo.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Declaración del Movimiento de Permacultura sobre el Cambio Climático






En esta entrada comparto un texto co-creado que se elaboró en el encuentro internacional de permacultura celebrado hace un par de semanas en Londres:



La permacultura es un sistema de diseño ecológico, así como un movimiento global de profesionales, educadores, investigadores y organizadores, unidos por tres principios éticos centrales: el cuidado de la tierra, el cuidado de las personas y el cuidado del futuro. La permacultura integra conocimientos y prácticas procedentes de muchas disciplinas y los vincula en soluciones para satisfacer las necesidades humanas al tiempo que garantiza un futuro resiliente. Con poca financiación o apoyo institucional, este movimiento se ha extendido en los últimos cuarenta años y ahora representa a proyectos en todos los continentes habitados,

El movimiento de permacultura ofrece perspectivas vitales y herramientas para abordar el cambio climático catastrófico.

El cambio climático antropogénico es una crisis sistémica - de los ecosistemas y los sistemas sociales - y debe abordarse sistémicamente. Ninguna solución tecnológica única o solución milagrosa va a resolver el problema. La permacultura emplea el pensamiento sistémico, observando los patrones, relaciones y flujos, vinculando soluciones en conjunto hacía estrategias sinergias que trabajen con la naturaleza y se adapten a las condiciones locales, terrenos y culturas.

Los esfuerzos para hacer frente a la crisis climática deben basarse en la justicia social, económica y ecológica. Las barreras a las soluciones son de carácter político y social, no técnicas, y los impactos y consecuencias del cambio climático más graves se están cebando con las comunidades y pueblos que han hecho menos para causarlo. Las comunidades indígenas tienen visiones del mundo y las perspectivas que son vitalmente necesarias para ayudarnos a volver al equilibrio con el mundo natural. Debemos construir y reparar las relaciones entre las culturas y las comunidades sobre la base del respeto, y las voces, el liderazgo y las necesidades de los pueblos en primera línea frente a los impactos climáticos y las comunidades indígenas deben recibir todos los esfuerzos para abordar el problema.

La ética de la permacultura apunta a crear abundancia, compartir de manera justa, y limitar el consumo excesivo con el fin de beneficiar a la totalidad. Comunidades sanas, justas, y verdaderamente democráticas son un antídoto potente para el cambio climático.

Tanto el uso de combustibles fósiles y de la mala gestión de la tierra y los recursos están impulsando la crisis climática. Debemos pasar del fuego a los flujos: de la quema de petróleo, gas, carbón y uranio a la captura de flujos de energía del sol, el viento y el agua en formas seguras y renovables.

El suelo es la clave para el secuestro del carbono en exceso. Al restaurar suelos degradados del mundo, podemos almacenar carbono como la fertilidad en el suelo, sanar las tierras degradadas, mejorar los ciclos del agua y la calidad, y producir alimentos sanos y verdadera abundancia. La protección, restauración y regeneración de los ecosistemas y las comunidades son las claves para la mitigación y la adaptación.

La permacultura integra el conocimiento, la experiencia, la investigación y las prácticas de muchas disciplinas para restaurar los paisajes y las comunidades a gran escala. Estas estrategias incluyen:


  • Un espectro de tecnologías de energía renovable seguras.
  • La investigación científica y el intercambio de conocimientos, información e innovaciones.
  • La captación de agua, la retención y la restauración de los sistemas de agua funcionales.
  • Conservación de los bosques, la reforestación y la silvicultura sostenible.
  • Prácticas agrícolas orgánicas-regenerativas, sin labranza, policultivos, sistemas intensivos de pequeña escala y la agroecología.
  • Planeado pastoreo rotacional, pastizales restauración, y sistemas silvopastoriles.
  • Agroforestería, bosques de alimentos y sistemas perennes.
  • Biorremediación y micoremediation.
  • Aumento de carbono orgánico del suelo utilizando métodos biológicos: compostaje, tés de compost, mantillo, acolchados, hongos, gusanos y microorganismos beneficiosos.
  • Producción sostenible de biochar para la captura de carbono y la creación de suelo.
  • Protección y restauración de los ecosistemas oceánicos.
  • Comunidad basada en nuevos modelos económicos, la incorporación de estrategias tales como cooperativas, monedas locales, las economías de regalo, y las redes económicas horizontales.
  • Relocalización de los sistemas alimentarios y empresas económicas para servir a las comunidades.
  • Conservación, la eficiencia energética, la reutilización, el reciclaje y la contabilidad de costo total.
  • Un cambio hacia dietas más saludables y respetuosas con el clima.
  • Sitios de demostración, sistemas modelo, ecoaldeas y comunidades intencionales.
  • La transformación de conflictos, apoyo psicológico y la sanación personal y espiritual.
  • Iniciativas en Transición y otros movimientos locales para crear resiliencia comunitaria.

¡Y muchos más!


Ninguna de estas herramientas funcionan solas. Cada lugar único en la tierra requerirá su propio mosaico de técnicas y prácticas para mitigar y adaptarse al cambio climático.

Para profundizar en el conocimiento de estos enfoques y refinar nuestra capacidad de aplicar y combinarlos, tenemos que financiar y apoyar la investigación científica imparcial e independiente.

Cada uno de nosotros tiene un papel único y vital que desempeñar en el cumplimiento de la más grande de los desafíos globales. La crisis es grave, pero si juntos reunimos esperanza y acción, tenemos las herramientas que necesitamos para crear un mundo que sea sano y equilibrado, vibrante, justo, abundante y hermoso.





Asamblea General de la Permacultura Convergencia Internacional, Londres, 2015.

lunes, 6 de julio de 2015

La bomba de Metano en el Horizonte

En esta entrada comparto la traducción de un artículo de Robert Hunziker, que recoge declaraciones estremecedoras de Peter Wadhams, profesor de Oceanografía Física de la Universidad de Cambridge, jefe del Grupo de Física del Océano Polar:

"El brote de metano se acerca"





El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), así como los gobiernos del mundo, hacen caso omiso de los riesgos que conllevaría un Ártico libre de hielo ("Blue Ocean Event", Wadhams). Más bien, la idea de un Ártico libre de hielo es ampliamente aplaudida por gran parte del mundo como una salida positiva para la re-apertura de rutas marítimas del norte, nuevos viajes para líneas de cruceros, y acceso a un enorme alijo de combustibles fósiles.

Según el profesor Peter Wadhams de la Universidad de Cambridge, un Ártico libre de hielo, con su concomitante potencial brote de metano, apenas es mencionado por el IPCC en su evaluación. Evidentemente, el IPCC no quiere discutir la posibilidad de grandes catástrofes.

En realidad, un Ártico libre de hielo desataría la liberación de eones de metano atrapado desde la última Edad de Hielo. Las consecuencias de esto serían muy profundas.

Cuando el Vaticano celebró recientemente reuniones con los principales científicos sobre el cambio climático en la preparación de la encíclica del Papa de junio de 2015, uno de los oradores invitados fue el profesor Peter Wadhams. Suponiendo que la Academia Pontificia de las Ciencias escuchó con atención a sus palabras, todavía pueden estar sufriendo de ataques de insomnio.

Situación del hielo marino del Ártico y por qué importa


Peter Wadhams, profesor de Oceanografía Física y Jefe del Grupo de Física del Océano Polar, perteneciente al Departamento de Matemáticas Aplicadas y Física Teórica de la Universidad de Cambridge se comprometió recientemente a una entrevista muy sincera: "Nuestro tiempo se está agotando - El hielo marino del Ártico se va," 15 de mayo 2015, (todas las citas posteriores son de la entrevista).


"He estado midiendo  el descenso del espesor de hielo, que es de un 50% en los últimos 30 años. En  verano, por ejemplo, se solían ver placas de hielo muy gruesas, que los barcos tenían grandes dificultades romper y atravesar. A día de hoy, es más como un planeta azul. Vemos casi un Ártico libre de hielo. Eso es un gran cambio."


En consecuencia, con el paso del tiempo, el riesgo de un de una liberación masiva de metano aumenta junto con la desintegración continua de hielo marino.


"Estamos muy preocupados por el Ártico en alta mar ... las plataformas continentales de Siberia son aguas muy poco profundas. Y hasta hace poco siempre había hielo marino sobre estas superficies, incluso en el verano ... ahora, retrocede durante el verano y ya desaparece durante 2-3 meses fuera de las superficies. Eso permite que el agua se caliente. Y, cuando el agua se calienta, hace que el permafrost submarino se derrita, lo que no se había sucedido desde la última Edad de Hielo, y esto está permitiendo que el metano se libere."

Permafrost descongelándose, y siendo fermentado por microorganismos



Según el profesor Wadhams, el Mar de Siberia Oriental es un monstruo al acecho. Él cree que el efecto de un brote de metano podría ser tan catastrófico como una colisión de un asteroide contra la Tierra. El calentamiento sería inmediato y grande. La probabilidad de que esto suceda:

"Yo diría que es alrededor del 50% debido a que estamos viendo el derretimiento del permafrost (grandes cantidades de carbono orgánico que hasta ahora había permanecido congelado) y que el metano ya está siendo puesto en libertad."

De hecho, científicos "de campo" (que trabajan haciendo mediciones in situ) ya están viendo aumentos considerables de grandes columnas de metano durante el verano, y a la vez descubriendo nuevas áreas de liberación de metano. Hasta hace poco, el Mar de Siberia Oriental era controlado todos los años por un barco ruso. A día de hoy, y en el último par de años, los barcos suecos van al Ártico por otros lugares, y "están viendo emisiones de tanto metano como en el este de Siberia. Así que,  no se trata de un evento muy catastrófico, pero de baja probabilidad. Es una gran catástrofe, con un riesgo de alta probabilidad".

Wahdams cree que la desaparición completa del hielo en pleno verano podría ocurrir dentro de los próximos dos años (entre 2015 y 2017). Actualmente, el volumen de hielo en verano es sólo una cuarta parte de la década de 1980. Si esa tendencia continúa, el hielo de verano llegará a cero muy pronto.


Impacto de un Océano Ártico libre de hielo


Los cambios en el Ártico están impulsando cambios en otros lugares del planeta.

Por ejemplo, la desaparición del hielo en el Ártico está llevando las masas de aire más cálidas en movimiento sobre Groenlandia durante el verano. Eso está haciendo que la capa de hielo de Groenlandia se derrita más rápido. Y, eso está causando un aumento global del nivel del mar.

Como resultado, en lugar de que el nivel del mar se eleve un metro este siglo,  según lo predicho por el IPCC, la fusión de Groenlandia podría causar un aumento de un par de metros, o más. De hecho, algunos glaciólogos están hablando unos 4 o 5 metros [13 a 16 pies.].

El impacto final cataclísmico de una excesiva subida del nivel del mar supondría que algunas zonas del mundo, como Miami, tendrían que ser completamente abandonadas, vaciadas, evacuadas de forma similar al caso de Chernobyl, a causa de las políticas energéticas estúpidas y descerebradas.

No sólo eso, el calentamiento global se acelera como resultado de la pérdida de hielo marino en el Ártico, lo que reduce el efecto albedo mundial mediante el cual la radiación se refleja directamente de vuelta hacia el espacio exterior, con la pérdida de la reflexión causada por la masa de hielo blanca, la radiación solar se absorbe en un fondo oscuro, lo que se traduce en una tasa de calentamiento en todo el mundo mucho más rápida de lo previsto por la ciencia convencional, el IPCC.

"No digáis que el monstruo del metano existe IPCC" 


Por lo tanto, este intento de pretender que podemos mantener el calentamiento global por debajo de 2 ºC, que ya era un pretexto, es aún más ridículo. Es seguro que va a llegar a 4 ºC o 5 grados ºC a finales de este siglo, lo que tendrá efectos muy catastróficos sobre la producción agrícola.

¿Qué hacer?


En lo que se refiere a detener la liberación de metano en alta mar:

"... recuperar el hielo marino del Ártico, algunas personas son partidarias de esta estrategia. El problema es que realmente no se puede traer de vuelta el hielo sin enfriar el planeta. Las temperaturas globales rigen hielo marino; no se puede aislar o dirigir. Encontrar una manera de traer de vuelta hielo marino del Ártico no funcionará a menos que pueda enfriar el planeta entero."

La única posibilidad realista, irónicamente, es la modificación del método de fracking utilizado en la perforación de petróleo y gas mediante la utilización de plataformas marinas a lo largo de la costa ártica, creando una red de taladros horizontales de cavidades para absorber el metano, evitando que sea emitido a la atmósfera (Wadhams). Pero, ninguna investigación sobre esto ha sido realizada. Sólo se ha sugerido.

Independientemente del cómo, qué, y cuándo,  la resolución del problema es una enorme tarea abrumadora:

"Hay una conspiración de complacencia en todo el mundo en el que todavía se imaginan que si reducimos algunas cosas menores, pequeños ajustes y aminoramos nuestras emisiones de dióxido de carbono, entonces todo irá bien. Pero, no, porque ya hemos emitido demasiado dióxido de carbono en la atmósfera. Ya vamos a tener más de 2 ºC grados de calentamiento incluso si no emitimos más porque el dióxido de carbono ya está en la atmósfera. Por lo tanto, tenemos que no sólo dejar de emitir o aminorar las emisiones, sino encontrar la manera de reducir las concentraciones en la atmósfera, y eso es una tecnología que no ha sido desarrollada."

El cambio climático tiene un efecto progresivo, trabajando lentamente en todo el mundo. Pero, toda esta lentitud está generando un gran cambio repentino. Además, cuando los patrones climáticos anómalos afecten a la agricultura, causando hambre en todo el mundo, ya será demasiado tarde para hacer algo.

Por desgracia, la inercia global es el problema.

"Las fuerzas de inercia son tan enormes ... el uso de combustibles fósiles está tan integrado en nuestra sociedad. Todo en la vida es resultado de la quema de combustibles fósiles."

Timing del peor de los casos


La única manera de salvar a la civilización tal y como existe actualmente es llevar los niveles de CO2 hacia abajo, y sólo se puede lograr mediante algún método drástico que realmente capture el CO2 de la atmósfera.

"No podemos hacerlo mareando un poco con la reducción de las emisiones, que ni siquiera podemos hacerlo al detener nuestras emisiones, ya que hemos ido demasiado lejos. Tenemos que realmente llevarlo a cabo."

Profesor Wadhams afirma que la investigación del cambio climático debe convertirse en la lucha primordial, converse en el principal empuje de un esfuerzo científico en todo el mundo, y hay que hacerlo con urgencia, similar al Proyecto Manhattan (irónicamente.) La sociedad se verá obligada a utilizar una tecnología, que no está todavía probada, para eliminar el CO2 y evitar una catástrofe. En consecuencia, no hay tiempo para juegos.

Cree que en el peor de los escenarios ", en diez años, vamos a estar realmente jodidos."

Condiciones actuales del tiempo del Ártico


Según Arctic News, publicado el 02 de julio:

"Mientras que los medios de comunicación dan una amplia cobertura a las olas de calor que han estado golpeando países muy poblados como la India, Pakistán, los EE.UU., España y Francia hace poco, se da menos atención a las olas de calor golpeando el Ártico."

Además:

"Las olas de calor que afectaron a Alaska y Rusia recientemente, están seguidas por una ola de calor en el este de Siberia ... un lugar bien dentro del Círculo Polar Ártico ... temperaturas de hasta 37.1 ° C (98.78 ° F) se registraron el 2 de julio de 2015."

Y más aun:

"Con temperaturas de hasta el 37,1 ° C (98.78 ° F) registradas el 2 de julio de 2015, se puede esperar una gran fusión donde todavía había hielo marino en las aguas frente a la costa de Siberia, mientras que las aguas donde el hielo marino ya ha desaparecido se calentarán rápidamente. Tenga en cuenta que las aguas de la costa de Siberia están a menos de 50 m (164 ft.) de profundidad, por lo que el calentamiento puede extenderse con rapidez hasta el fondo del mar, que puede contener enormes cantidades de metano en forma de gas libre y hidratos."

Además, el 1 de julio de 2015, una temperatura de 36 ° C (96.8 ° F) se registró cerca del río Kolyma que desemboca en el mar de Siberia Oriental.

El Ártico esta más caliente que Miami!

De alguna manera u otra,  observar 98 °F en el Ártico hace que el mundo parezca del revés / hacia los lados ¿Lo está?


viernes, 19 de junio de 2015

Volver a la vida



En esta entrada reproduzco un par de fragmentos del libro de Joana Macy "Coming back to life: Practices to reconnect our life, our world", traducido al castellano como "Volver a la vida" o como "Nuestra vida como Gaia: Prácticas para reconectar nuestros seres, nuestro mundo". Autora y académica de teoría de sistemas, ecología profunda y budismo.


Capitulo 2 


El Peligro más Grande: La Apatía, el Entumecimiento de la Mente y el Corazón 


Es la destrucción del mundo 
en nuestras propias vidas lo que nos vuelve
medios locos y más que medios. 
Destruir aquello que nos fue dado 
en confianza: ¿cómo lo soportaremos? 

Wendell Berry 

EL GRAN GIRO SURGE en respuesta a lo que sentimos y sabemos que le sucede a nuestro mundo. Implica tanto la percepción del peligro como los medios para actuar. Como seres conscientes y encarnados dotados de múltiples sentidos, estamos orientados a responder: saltamos instantáneamente fuera del camino de un camión, nos lanzamos a apagar un fuego, nos tiramos a una alberca para salvar un niño. Está habilidad de respuesta ha sido una cualidad esencial de la vida durante su evolución, pues permite adaptarnos a nuevos desafíos y genera nuevas habilidades. Permite que grupos y sociedades enteras sobrevivan mientras que sus miembros gozan de suficiente información y libertad. En términos sistémicos, la respuesta al peligro está función de la retroalimentación—el circuito de información que conecta percepción con acción. La respuesta apropiada depende de un bucle de retroalimentación libre.

Pero en la situación actual las cosas no son tan simples. Los peligros que acechan la vida en la Tierra son tan grandes y sin precedentes que son difíciles de creer. Las señales de peligro, que deberían llamar nuestra atención y unirnos en acción colectiva, tienden a tener el efecto opuesto. Éstas señales nos hacen bajar nuestras cortinas y ocuparnos en otras cosas. Nuestro deseo de distracción mantiene industrias multi-millonarias que nos dicen que todo va a estar bien si compramos este coche o aquel desodorante. Comemos carne de animales criados en fábricas y frutas y vegetales cultivadas por agro-empresas, conscientes de las hormonas y pesticidas que contienen, pero optamos por pensar que no nos causarán daño. Compramos ropa sin advertir su procedencia, prefiriendo no pensar en las fábricas de explotación laboral en las que se producen. No nos molestamos en votar, o si lo hacemos, votamos por candidatos que no abordan los problemas reales, esperando (contra toda experiencia previa) que repentinamente despertarán y actuarán audazmente para salvarnos ¿Nos hemos vuelto insensibles, nihilistas? ¿Nos ha dejado de importar lo que le ocurre a la vida en la Tierra?

Puede parecer así. Muchos activistas censuran la apatía publica. Para incitarnos, nos muestran aun más información terrorífica, como si no supiéramos que nuestro mundo está en problemas. Regañan y predican acerca de obligaciones morales como si no nos importaran de antemano. Sus sermones de alarma tienden a hacernos bajar completamente nuestras persianas, sofocando nuestra resistencia hacia lo que parece ser abrumador, complicado, fuera de control.

Es bueno considerar lo que es la apatía y comprenderla con respeto y compasión. Apatheia es una palabra Griega que literalmente significa “sin sufrimiento.” Dada su etimología, apatía es la inhabilidad o negación de experimentar dolor. ¿Cuál es el dolor que sentimos—y que desesperadamente tratamos de evadir—en este tiempo planetario?

Apatheia


Es de un orden completamente distinto al que conocieron los antiguos Griegos; no sólo pertenece a la ausencia de riquezas, salud, reputación o seres amados, sino también a pérdidas tan vastas que difícilmente podemos nombrarlas. Es el dolor por el mundo.

Dolor por el Mundo 


Los informativos y la vida a nuestro alrededor nos bombardean con señales de angustia—desempleo y familias sin hogar, contaminantes tóxicos cercanos y hambrunas distantes, ventas de armas y guerras. Estás noticias provocan en nosotros sentimientos de miedo, enojo y tristeza, aunque quizá nunca los expresemos. Compartimos éstas profundas respuestas en virtud de nuestra humanidad. El estar conscientes en nuestro mundo hoy es darse cuenta de un enorme sufrimiento y peligro sin precedentes.

Incluso palabras como miedo, tristeza y enojo, son inadecuadas para expresar nuestros sentimientos, ya que denotan emociones conocidas a nuestra especie desde hace mucho tiempo. Los sentimientos que nos acosan no pueden ser comparados con temores ancestrales de mortalidad y la “angustia y miles de retos que nuestro cuerpo ha heredado.” Su origen está dado mayormente por los intereses del yo personal que por las aprensiones del sufrimiento colectivo—de lo que ocurre a nuestra especie y las demás, al legado de nuestros ancestros, a las futuras generaciones y al cuerpo viviente de la Tierra.

Aquello con lo que tratamos aquí es parecido al significado original de compasión: “sufriendo con.” Es la aflicción que sentimos en nombre de la totalidad más grande de la que formamos parte. Es el dolor del mundo en sí mismo, experimentado por cada uno de nosotros.

Nadie está exento de ese dolor, de la misma forma que nadie puede existir en aislamiento en un espacio vacío. Es tan natural como la comida y el aire que usamos para crear lo que somos. Es inseparable de la materia, energía y la información que fluye a través de nosotros y nos sostiene como sistemas abiertos e interconectados. No estamos cerrados al mundo, sino que somos componentes integrales de él, como las células que conforman un cuerpo. Cuando el cuerpo es traumatizado, nosotros también sentimos ese trauma. Cuando flaquea y enferma sentimos su dolor, ya sea que le pongamos atención o no.

El dolor es el precio de la conciencia en un mundo amenazado y en sufrimiento. No es solo natural, es un componente absolutamente necesario en nuestra curación colectiva. Como en todos los organismos, el dolor tiene un propósito: es una señal preventiva que provoca una acción de recuperación. El problema por lo tanto no se encuentra en nuestro dolor por el mundo, sino en su represión. Nuestros esfuerzos para evadirlo o calmarlo hacen que nos rindamos ante la futilidad. En términos sistémicos, hay una reducción del bucle de retroalimentación y un bloqueo de la respuesta efectiva. 



FUENTES PSICOLÓGICAS DE REPRESIÓN 


Ninguna autoridad externa nos ha callado por completo. No hay fuerza física que nos impida dedicar nuestro coraje y creatividad a la protección de la vida en la Tierra. Entonces, ¿Qué es lo que ahoga nuestras respuestas como individuos y sociedades? Primero veamos algunas razones psicológicas de por qué reprimimos nuestro dolor por el mundo y después aquellas que derivan de fuerzas sociales y económicas.

Temor al Dolor 

Nuestra cultura nos condiciona a ver el dolor como algo disfuncional. Existen pastillas para el dolor de cabeza y de espalda, la neuralgia y los cólicos premenstruales, pero no hay pastillas, cápsulas o tabletas contra el dolor por el mundo. Ni siquiera una bebida fuerte realmente ayuda. Permitirnos contemplar la angustia por el mundo no es sólo doloroso sino aterrador, ya que parece amenazar nuestra capacidad de lidiar con la vida diaria. Nos asusta saber que si nos dejamos experimentar completamente esos sentimientos, podríamos quebrantarnos, perder el control o perdernos en ellos permanentemente.

Temor a la Desesperanza 

Un sentido global que proporcione significado a nuestras vidas es tan necesario como el oxígeno. Podemos hacer frente y soportar tremendas carencias con un coraje heroico mientras creamos que nuestra existencia tiene algún propósito que se entrevé en nuestras acciones. Ya sea que lo definamos en términos que templan nuestro carácter personal como los Estoicos, o en relación a la creación de una nación, como los pioneros. Pero si nos atrevemos a observar la crisis actual y lo que presagia, se muestran panoramas de pérdida sin precedentes que amenazan todo en lo que habíamos creído. Por esto es que, sino drenamos nuestras vidas de significado, optamos por no observar. Tememos que una vez que admitamos nuestra desesperanza, aunque sea a nosotros mismos y nos dejemos sentirla, nos paralizaremos.

Para la gente religiosa, el prospecto de perder la esperanza es particularmente desafiante. “Dios no dejará que esto suceda,” es lo que muchos de nosotros creemos o queremos creer cuando surgen imágenes de destrucción masiva en nuestras mentes. Incluso prestar atención a este tipo de imágenes pareciera contradecir nuestra creencia en una deidad amorosa y poderosa y en la bondad de la creación. ¿Acaso la desesperanza es un signo de una fe inadecuada?
...

Temor a Parecer Morbosos

“Se sociable,” “sonríe” nos informa nuestra sociedad en su culto al optimismo. “Si no puedes decir algo agradable, no digas nada.” Esto fue lo que nos advertían a muchos de nosotros de pequeños. Una confianza optimista en el futuro ha sido el sello distintivo y fuente de orgullo nacional en las sociedades occidentales. Un deseo de imitar este patrón se esparce en el monocultivo global a través de las corporaciones multinacionales. En base a comerciales y campañas electorales, una persona exitosa exuda optimismo. En este contexto, sentimientos de angustia y desesperanza por nuestro mundo pueden presentarse como una falta de confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades.

Desconfianza en nuestra Propia Inteligencia 

Muchos nos negamos a expresar nuestras inquietudes por miedo a exponer nuestra ignorancia o por envolvernos en un debate que requiera saber hechos y cifras mas allá de nuestro alcance. Las condiciones que afrontamos son complejas, interconectadas y difíciles de comprender. La economía global nos alienta a basarnos en “expertos” (científicos, economistas o políticos) que mantienen que no hay una conexión entre el uso de pesticidas y el asma, el uso de combustibles fósiles y el cambio climático o la falta de trabajos y los tratados de libre comercio. Es fácil dudar nuestro propio juicio, especialmente cuando otros alrededor están de acuerdo con la forma que funcionan las cosas. Está timidez intelectual, tan útil para aquellos que están en el poder, puede invalidar nuestra experiencia legitima de angustia.

Temor a la Culpa 

Muchos de nosotros en las Sociedades de Crecimiento Industrial sospechamos que somos cómplices de abusos terribles a otros seres y al cuerpo viviente de la Tierra. Es difícil participar en la vida socio-económica sin alimentarnos, vestirnos y transportarnos a cuesta del mundo natural y el bienestar de otros seres humanos. Peter Martin comenta acerca del dolor moral,

Muchos de nosotros sufrimos un vago e incipiente sentido de traición, de haber dado la vuelta equivocada, de haber dicho si o no en el tiempo menos adecuado y por las cosas inadecuadas, de haber puesto sobre nosotros una especie de culpa general, teniendo dos abrigos mientras que otros no tienen ninguno, o sólo teniendo demasiado mientras que otros tienen muy poco, y a pesar de ello seguimos viviendo nuestras vidas tal como son. 

También cargamos un sentimiento incipiente de responsabilidad por los actos masivos de violencia perpetrados por nuestros gobiernos.
...

Temor a Causar Angustia 

El dolor por el mundo se encuentra reprimido no solo por culpa y vergüenza, sino también por compasión. No queremos preocupar a nuestros seres queridos, preferimos protegerlos de la angustia que cargamos. Así, enfocamos nuestra atención en los asuntos de todos los días. Está carga es especialmente pesada para los padres y madres. No queremos que nuestros hijos teman o se preocupen más de la cuenta en sus procesos de crecimiento y aprendizaje. Nuestro deseo profundo de protección puede impulsarnos a protegerlos de sentir y saber lo que le sucede a nuestro mundo.


Temor a ser Débil y Emocional 

Muchos nos abstenemos de expresar nuestras preocupaciones profundas por el mundo, no sea que demos la impresión que hemos caído presa de nuestros sentimientos. La cultura dominante blanca y masculina separó, desde hace siglos, la razón de la emoción. El pensar que la realidad puede ser comprendida de manera “objetiva,” situó un mayor valor en las operaciones analíticas del intelecto que en el reino “subjetivo” de los sentimientos e intuiciones. Aunque la psicología profunda y la teoría de sistemas han develado desde hace tiempo la falacia de la “objetividad,” los viejos hábitos mueren lento. Las respuestas teñidas emocionalmente son tomadas como signos de debilidad y la insensibilidad como evidencia de fuerza. Muchos de nosotros que crecimos en la sociedad occidental dominante o que vivimos en ella, ocultamos nuestro dolor por el mundo, incluso de nosotros mismos. Con frecuencia tememos que si lo expresamos o siquiera si nos referimos a él, seremos vistos como personas inestables y poco fiables, especialmente en el contexto laboral. Los hombres sufren mas que las mujeres al respecto, dada la imagen de seres fuertes e insensibles que se vende en la sociedad. Pero las mujeres también experimentan ese temor. Las mujeres reprimen sus preocupaciones ya que pudieran ser tratadas condescendientemente, “solo como una mujer.”

La Creencia en un Yo Separado 

Es difícil dar crédito a nuestro dolor por el mundo si creemos estar esencialmente separados de el. La tendencia individualista de la sociedad occidental nos condiciona a pensar de está forma. La psicología analítica dominante y su creencia de que nos guían impulsos competitivos y que nuestro sufrimiento surge solo de conflictos intrapsíquicos, también nos impulsa a creerlo. La psicología ha sido practicada como el estudio de la psique individual. Sin embargo, en las ultimas décadas el enfoque se ha ampliado a incluir el sistema familiar, pasando por alto los sistemas sociales, políticos y económicos en los que se desenvuelve. La gente asume que el coraje, el miedo o la ansiedad acerca del mundo son meras reflexiones personales de estados internos de conflicto. Si todos nuestros impulsos se centran en el ego, entonces nuestra angustia acerca del estado del mundo indica una anormalidad; tiene que ser alguna neurosis privada enraizada quizás en un trauma antiguo o en un problema no resuelto con nuestros padres que reflejamos a la sociedad en general. Así, estamos tentados a desacreditar sentimientos que emanan de una solidaridad con los demás seres, descartándolos como algún tipo de morbidez personal. “Aun en mi grupo de terapia dejé de mencionar mis preocupaciones por el cambio climático,” escribe un trabajador. Los demás en el grupo comentaban: “¿de qué estás huyendo en tu propia vida al preocuparte por estás situaciones?

Condicionados a tomar seriamente solo aquellos sentimientos que tienen que ver con necesidades y deseos personales, es difícil creer que podemos sufrir por la sociedad y por el planeta y que tal sufrimiento es real, valido y sano.

Temor a la Impotencia 

Probablemente la respuesta mas frecuente en referencia a cualquier amenaza global es algo como “no pienso en ello por que no hay nada que pueda hacer al respecto.” En un sentido lógico, esto es una incongruencia. Se confunde lo que puede ser pensado y sentido con lo que puede ser hecho. Esto es trágico, ya que cuando las fuerzas son consideradas como algo tan vasto que no pueden ser seriamente discutidas, se crean víctimas incapaces de pensar y actuar.

La resistencia a información dolorosa basada en el hecho de que “no podemos hacer nada al respecto” emerge mas del miedo a experimentar impotencia que de la impotencia en sí misma, entendida como nuestra capacidad de generar cambio. El modelo del yo que predomina en la cultura occidental es “yo soy el dueño de mi destino y el capitán de mi alma.” Esto nos desanima a confrontar cuestiones que nos recuerdan que no contamos con un poder absoluto sobre nuestras vidas. Sentimos que deberíamos de estar a cargo de nuestras emociones y nuestra existencia, de saber toda respuesta. Tendemos a reducir la esfera de nuestra atención a aquellas áreas en las que creemos poder ejercitar un control directo. Esto se vuelve una profecía: cuanto mas pequeña nuestra esfera de atención, mas pequeña será nuestra esfera de influencia. Nos convertimos tan impotentes como tememos ser.

El miedo es una prisión

________________________

A continuación enumeramos explícitamente los principios del "Trabajo que Reconecta"

1. El mundo en el que nacimos y existimos está vivo

No es nuestro almacén o vertedero; es nuestro cuerpo magno. La inteligencia que nos hizo evolucionar desde polvo de estrellas y nos interconecta con todos los seres es suficiente para el saneamiento de la comunidad de la Tierra si nos alineamos con ese propósito.

2. Nuestra verdadera naturaleza es mucho mas antigua y extensa que el yo separado definido por el hábito y la sociedad

Somos parte tan intrínseca de nuestro mundo viviente como los árboles y ríos, tejidos en los mismos flujos de mente, materia y energía. Habiendo evolucionado hasta una conciencia auto-reflexiva, el mundo ahora puede saber por medio de nosotros, contemplar su propia majestuosidad, contar sus propias historias y responder a su propio sufrimiento.

3. El dolor por el mundo surge de nuestra interconexión con todos los seres, de la que también nacen nuestros poderes para actuar en su beneficio

Cuando negamos o reprimimos nuestro dolor por el mundo o lo tratamos como una patología privada, nuestro poder para tomar parte en la curación del mundo disminuye. No es necesario que está apatía se vuelva una condición terminal. La capacidad de respuesta a nuestro sufrimiento y al de otros (los bucles de retroalimentación que nos unen con la vida) pueden ser desbloqueados.

4. El desbloqueo ocurre cuando nuestro dolor por el mundo no sólo es validado intelectualmente sino también experimentado. 

La información intelectual de la crisis que enfrentamos o incluso de nuestras respuestas psicológicas, son insuficientes. Nos liberarnos de nuestro miedo al dolor—incluyendo el temor a quedarnos permanentemente estancados en la angustia o quebrantados por la pena—cuando nos permitimos experimentarlo. Solo entonces podemos descubrir su carácter fluido y dinámico. Solo entonces nuestra pertenencia en la trama de la vida se revelará a nivel visceral.

5. Cuando nos reconectamos con la vida aceptando sufrir su dolor, la mente recupera su claridad natural

No sólo experimentamos nuestra interconexión con la comunidad de la Tierra, sino que también surge una avidez mental que armoniza la experiencia con pensamientos del nuevo paradigma. Conceptos que se enfocan en las relaciones se tornan vividos. Aprendizajes significantes toman lugar, pues el sistema individual se reorganiza y reorienta basado en alcances más amplios de identidad e interés propio.

6. La experiencia de reconexión con la comunidad de la Tierra nos motiva a actuar en su beneficio

A medida que los poderes auto-curativos de la Tierra se asientan en nosotros, nos sentimos llamados a participar en el Gran Giro. Debemos confiar y basar nuestros actos en los poderes auto-curativos para que éstos operen efectivamente. Los pasos que tomamos pueden ser acciones modestas pero deben implicar cierto riesgo a nuestra comodidad mental, para no permanecer atrapados en limites viejos y “seguros.” El valor es un gran maestro que trae consigo gozo.